Jaime Bayly - Sandra




     mis papás me decían de chico
     que nada bueno encontraría en las discotecas
     por suerte estaban equivocados
     porque a ti te conocí en el nirvana

     bailamos apenitas
     después nos fuimos por ahí
     esa noche no dormimos
     me bastó mirarte
     para comprender que me habías vencido
     gloriosamente

     volvimos a encontrarnos en amadeus
     que estaba de moda
     como yo que salía en la tele
     te regalé mi camisa de famoso
     bailamos merengues tropezándonos
     y nos besamos a escondidas
     cuando amanecía

     sólo para impresionarte
     me compré un carro de ministro
     volvo cuatro puertas azul oscuro
     que corría riquísimo por el malecón
     mientras tú ponías zucchero
     y a lo mejor cantabas
     overdose d'amore

     fuimos felices en barranco
     segundo piso, plazuela san francisco
     la siesta el silencio las galletas el amor
     las almohadas que cayeron
     todos los poemillas que te escribí en un bar
     esperándote

     un cinco de abril te dije nos vamos
     partimos deprisa
     terminamos en miami
     lloré de amor esa noche en la playa
     te dije quiero escribir
     estoy harto de la tele
     me dijiste escribe
     aunque sea en las paredes

     en agosto pasó el huracán
     el colchón voló por la ventana
     metidos en el closet a las cinco de la mañana
     dijimos chau miami
     nos subimos a una camioneta
     y manejamos hacia el norte
     tres días sin parar

     nunca tuve tanto amor
     como esos días en washington
     cuando era tan feliz
     y no me daba cuenta

     mi vida era deliciosamente simple
     escribía como un demente
     caminaba muerto de frío a ninguna parte
     comía pasta de guayaba
     y te amaba en silencio

     nos casamos de negro
     ante un juez dominicano
     que hablaba un inglés chapucero
     casi peor que el mío
     y al que nunca
     mil disculpas
     le pagué su propina de ley

     cami nació entre ardillas
     y se metió en mi corazón
     pienso en ella y me quiebro un poquito
     (ya sabes que soy un llorón)
     pero sería un fantasma sin mi cami preciosa
     gracias gracias gracias
     nunca serán suficientes gracias
     por hacerme papá
     y niño también
     porque ese veinte de agosto
     nacimos cami y yo

     no sabes cómo extraño georgetown
     el rigor seco del otoño
     la quietud de sus calles
     tu sonrisa al llegar de clases
     mi dedo de chocolate en la boca de camilita
     la ilusión de publicar
     el peso de la mochila al volver del super
     los domingos en la cama viendo los simpson
     tus besos inesperados
     el amor escondido en las calles 35 y N

     paoli nos sorprendió en miami
     cerquita de la ballena y los delfines
     a los que tanto adora
     linda mi gringa, igualita a ti
     bailarina reilona coqueta amorosísima
     todo el día tomando su huanchuy en biberón
     comiendo uvas verdes
     sacándose las medias
     y reclamándome la ardilla viva
     que un día le prometí

     ha pasado el tiempo
     y ahora estoy seguro
     de que dios existe y es peruano
     porque esa noche me llevó al nirvana
     y me dio todo el coraje que necesitaba
     para sacarte a bailar

     hace diez años te conocí
     diez años exactamente
     noviembre del noventa
     y ahora que estás lejos
     y la casa en silencio
     sólo quiero decirte gracias
     porque el amor eres tú, sandra.