H. F. Arnold - El Cable Nocturno




     "New York, 30 de Septiembre CP FLASH
     "El embajador Holliwell murió hoy. El final le llegó súbitamente cuando el
     embajador estaba solo en su estudio..."
     Había algo extraño sobre este negocio de los cables nocturnos. Uno se
     sienta aquí en el último piso de un rascacielos y escucha los murmullos de
     la civilización. Nueva York, Londres, Calcuta, Bombay, Singapur... eran
     todos mis vecinos cuando se apagaban las luces de la calle y cuando el
     mundo se había ido a dormir.
     Solo, en la quietud de la noche, entre las dos y las cuatro, las
     operadoras abrían sus auriculares y las noticias le llegaban. Fuegos,
     desastres y suicidios. Asesinatos, multitudes, catástrofes. Algunas veces
     un terremoto con una lista de muertos tan larga como un brazo. El hombre
     del cable nocturno podía llegar casi a dormirse, mientras escribía en su
     máquina con un dedo.
     Una vez en un largo tiempo uno abría sus oídos y escuchaba. Podía escuchar
     cosas sobre alguien que conocía en Singapur, Halifax o París. Tal vez
     habría sido promovido, pero más probablemente habría sido asesinado o
     ahogado. Quizás habría decidido renunciar y tomar alguna salida bizarra.
     Muchas cosas interesantes había en las noticias.
     Pero no pasaba seguido. La mayoría del tiempo uno se sentaba y dormitaba
     un poco, y tap, tap en la máquina de escribir y siempre deseando estar en
     casa para poder dormir en una cama.
     Algunas veces, sin embargo, cosas extrañas pasaban. Una pasó la otra
     noche, y todavía no se repitió. Eso espero.
     Ustedes saben, yo manejo la oficina nocturna de una ciudad occidental
     marítima; el nombre no importa.
     Había solamente un operador nocturno en mi staff, un compañero llamado
     John Morgan, de unos cuarenta años de edad, un tipo sobrio, que trabaja
     duro.
     Él era uno de los mejores operadores que jamás conocí, era como un hombre
     "doble". Esto significa que podía manejar dos instrumentos a la vez, y
     tipear las historias en diferentes máquinas al mismo tiempo. Solo conocí a
     otros dos hombres que podían hacer esto consistentemente, hora tras hora,
     sin jamás llegar a cometer un error.
     Generalmente, acostumbrábamos a recibir un solo cable nocturno, pero
     algunas veces, cuando era tarde, y las noticias venían rápido, las
     oficinas de Chicago y Denver abrían un segundo cable, y entonces Morgan
     hacía lo suyo. Era un mago, un autómata mecánico que funcionaba
     maravillosamente, pero sin imaginación.
     La noche del 16 él se mostró cansado. Fue la primera y última vez que lo
     escuché decir una palabra acerca de sí mismo, y lo traté por tres años.
     Eran justo las tres de la mañana y teníamos solo un cable. Estaba
     cabeceando sobre los reportes en mi escritorio y sin prestar mucha
     atención, cuando habló:
     - Jim - dijo -, ¿no sientes como que estamos muy encerrados aquí?
     - ¿Por qué? No, John - respondí -, pero abre la ventana si lo deseas.
     - No importa - dijo -, supongo que solo estoy un poco cansado.
     Eso fue todo lo que dijo, y yo continué trabajando. Cada diez minutos, más
     o menos, yo caminaba y tomaba una pila de copias de las que él había
     tipidiado por triplicado.
     Debieron haber pasado unos veinte minutos desde que habló cunado me di
     cuenta que tenía abierto el segundo cable y que estaba usando ambas
     máquinas de escribir. Pensé que era muy inusual, ya que no estaba pasando
     nada que fuera "caliente". En mi siguiente caminata tomé las copias de
     ambas máquinas y las llevé a mi escritorio, para ordenar los duplicados.
     El primer cable tenía el tipo de cosas normales y solo lo miré
     apresuradamente. Luego miré la segunda pila de copias. La recuerdo
     particularmente, ya que la historia era sobre una ciudad de la que jamás
     había escuchado hablar antes: "Xebico". Este era el despacho. Salvé un
     duplicado de esto de nuestros archivos:
     "Xebico, Sept 16 CP BOLETIN
     "La niebla más pesada en la historia de la ciudad se extendió sobre el
     poblado a las 4 en punto de la tarde de ayer. Todo el tráfico se paró y la
     bruma cayó como una tela sobre todo. Las luces de intensidad ordinaria no
     podían atravesar el fenómeno, que está creciendo constantemente."
     "Los científicos hasta ahora no han podido ponerse de acuerdo sobre su
     origen, y la oficina meteorológica local declara que nunca antes había
     ocurrido algo así en la historia de la ciudad.
     "A las 7 P.M. de anoche las autoridades municipales...
     (más)
     Esto era todo lo que había. Nada fuera de lo normal en la oficina, pero,
     como dije antes, me fijé en la historia a causa del nombre de la ciudad.
     Debieron haber pasado unos quince minutos hasta que me acerqué por otro
     destajo de copias. Morgan se había dejado caer en su silla y había corrido
     su lámpara eléctrica de manera que no le llegue a los ojos y solo alumbre
     la parte superior de las dos máquinas.
     Solo las cosas usuales en la pila de la derecha, pero en la de la
     izquierda había otro cable de Xebico. Todos los despachos venían en
     "tomas", o sea que las partes de varias historias diferentes estaban
     unidas todas entre sí; solo eran uno o dos párrafos de cada una por vez.
     Esta segunda historia estaba marcada como "Sube la niebla". Esta es la
     copia:
     "A las 7 P.M. la niebla ha aumentado marcadamente. Todas las luces son
     ahora invisibles y la ciudad entera está cubierta por la oscuridad más
     absoluta.
     "Como una peculiaridad del fenómeno, la neblina es acompañada por un olor
     malsano, comparable a nada experimentado anteriormente."
     Abajo estaba la acostumbrada indicación de la hora, 3:27, y las iniciales
     del operador, JM.
     Hubo solamente una historia más en la pila del segundo cable. Esta es:
     "2a. Niebla Xebico.
     "La explicación del origen de la niebla difiere grandemente. Entre lo más
     inusual está la del sacristán de la iglesia local, que anda a tientas
     buscando el camino a su oficina en condición histérica. Él declaró que la
     niebla se originó en el camposanto del pueblo.
     "'Lo primero que se vio fue una suave neblina gris que surgió desde el
     interior de la tierra de las tumbas', declaró. 'Luego comenzó a subir cada
     vez más alto. Una brisa subterránea pareció extenderla, ya que se cuarteó
     y luego se volvió a unir.
     "'Niebla fantasma, contorsionándose en angustiosas y extrañas formas y
     figuras. Y luego, en el espeso centro del grueso de la niebla, algo se
     movió.
     "'Me volví y corrí de ese maldito lugar. Detrás mío escuché gritos
     viniendo de las casas que bordeaban el cementerio'.
     "A pesar de que la versión del sacristán ha sido desacreditada, una
     partida está investigando. Inmediatamente luego de contar esto, el
     sacristán colapsó y ahora está en el hospital local, inconciente.
     No era una extraña historia, ya que estábamos acostumbrados a este tipo de
     cosas, ya que muchas historias inusuales venían en los cablegramas. Pero
     por alguna razón, quizás por la quietud general de esa noche, el reporte
     de la niebla me causó una gran impresión.
     Fui casi con espanto sobre las pilas de copias. Morgan no se movió, y el
     único sonido en la habitación fue el tap-tap de la sonda. Era ominoso y
     exasperante.
     Hubo otra historia desde Xebico en la pila de copias. La tomé
     ansiosamente.
     "Nueva versión Niebla Xebico CP
     "La partida de rescate que llegó a las 11 P.M. para investigar la extraña
     versión sobre el origen de la niebla que desde ayer ha estado opacando la
     ciudad, no ha regresado. Otra partida más numerosa ha sido despachada.
     "En mientras, la niebla se ha puesto más abundante. Se cuela a través de
     las grietas en las paredes y llena los ambientes con un depresivo olor a
     putrefacción. Es opresivo, aterrorizante, trae la impresión sutil de cosas
     muertas durante mucho tiempo.
     "Los pobladores de la ciudad han dejado sus casas y han ido a tientas
     hacia la iglesia local, donde los curas llevan a cabo servicios de
     oración. La escena está más allá de toda descripción. Tanto los niños como
     los adultos están asustados y muchos entran en pánico.
     "Entre el vapor que cubre parcialmente el auditorio de la iglesia, un
     viejo sacerdote reza por el bienestar de su grey. Del público
     alternadamente se ven escenas de llanto y desesperación.
     "Desde las afueras de la ciudad se escuchan llantos de voces desconocidas.
     Su eco a través de la niebla provoca extrañas cadencias menores. Los
     sonidos se parecen al sonido del viento silbando en un gigantesco túnel.
     Pero la noche está calma y no hay viento. La segunda partida de rescate...
     (más)"
     Soy un hombre calmado y nunca, en los últimos doce años que llevaba con
     los cables, me había excitado tanto. Pero igual me levanté de mi asiento y
     caminé hacia la ventana.
     Podía estar equivocado, ¿o allá a lo lejos, en el desfiladero de la ciudad
     siguiente estaba viendo un débil rastro de neblina? ¡Pshaw! Era todo mi
     imaginación.
     En la oficina el click de la sonda parecía haber elevado el ritmo de su
     tono. Morgan no se había movido de su asiento. Su cabeza hundida entre sus
     hombros, sacaba las hojas fuera de las máquinas de escribir con un dedo de
     cada mano.
     Parecía adormecido, pero no; continuamente, eficientemente, las dos
     máquinas matraqueaban línea tras línea, implacablemente y sin esfuerzo,
     como la muerte misma. Había algo acerca del monótono movimiento de las
     teclas que me fascinaba. Caminé y me paré detrás de su silla, leyendo
     sobre su hombro las cosas que tipiaba, letra por letra.
     Ah, aquí había otro:
     "Flash Xebico CP
     "No habrá más boletines desde esta oficina. Lo imposible ha pasado. Ningún
     mensaje ha llegado a esta oficina durante los últimos veinte minutos.
     Fuimos aislados del exterior y hasta de las calles de afuera.
     "Voy a estar con el cablegrama hasta el final.
     "Este es el fin. Desde las 4 P.M. de ayer la niebla ha cubierto toda la
     ciudad. Siguiendo los reportes del sacristán de la iglesia, dos partidas
     de rescate fueron enviadas a investigar las condiciones en las afueras de
     la ciudad. Ninguna de las partidas regresó y no hemos recibido palabra de
     ellas. Casi con certeza se puede decir que nunca regresarán.
     "Desde mi máquina puedo mirar abajo, a la calle. Por la posición de esta
     habitación, en el piso trece, se puede ver casi toda la ciudad. Ahora veo
     solamente una espesa capa de negrura donde habitualmente había luz y vida.
     "Me temo grandemente que los gemidos que se escuchan constantemente desde
     las afueras de la ciudad son los gritos de muerte de los habitantes. Los
     sonidos crecen constantemente en volumen y cada vez se acercan más al
     centro de la ciudad.
     "La niebla aún cubre todo. Está más densa que antes, y su condición ha
     cambiado. En vez de una impenetrable muralla de vapor oloroso y opaco,
     ahora se ven remolinos y contorsiones de una masa informe que se retuerce
     como si agonizara. Ahora la masa se parte y puedo ver atisbos de las
     calles.
     "La gente está corriendo para un lado y para el otro, gritando con
     desesperación. Un alboroto de sonidos llega hasta la ventana, y por encima
     de todo está el inmenso silbido de vientos invisibles e imperceptibles.
     "La niebla nuevamente cubre toda la ciudad y el silbido se acerca más y
     más.
     "Ahora está directamente bajo esta oficina.
     "¡Dios! Hace un instante la bruma se abrió y pude vislumbrar las calles
     allá abajo.
     "La niebla no es un simple vapor. ¡Vive! Al lado de cada grito y lamento
     humano hay una figura, un aura de extraños matices y colores. ¡Cómo las
     formas están trepando! ¡Tal y cómo un ser viviente!
     "Los hombres y mujeres están caídos, de bruces. Las figuras de la niebla
     los cubren amablemente. Están de rodillas sobre ellos. Ellos están... no
     me atrevo a decirlo.
     "Los cuerpos han sido desarrapados de sus vestimentas. Están siendo
     consumidos, por partes.
     "Una piadosa capa de vapor ha cubierto nuevamente la escena. No puedo ver
     más.
     "Debajo mío la niebla está cambiando de colores. Parece alumbrado por
     fuegos infernales. No, no es así. He cometido una equivocación. Los
     colores vienen de arriba, son reflecciones del cielo.
     "¡Arriba! ¡Arriba! El cielo entero está en llamas. Colores como nunca
     antes habían sido vistos por hombres o demonios. Las llamas se mueven, han
     comenzado a entremezclarse; los colores se reconfiguran. Son tan
     brillantes que mis ojos no los soportan.
     "Ahora están comenzando a arremolinarse, provocando círculos como
     espirales. Es como un calidoscopio de brillo sobrenatural.
     "He hecho un descubrimiento. No hay nada dañino en las luces. Irradian
     fuerza, alegría. Pero por su gran potencia, hace daño.
     "Como veo, se acercan cada vez más. Millones de millas con la velocidad de
     la luz. Sí, es una luz como de una quintaesencia de todas las luces. Bajo
     la misma la niebla se disuelve en calina radiante, un espectro de cientos
     de luces, un arco iris fatuo.
     "Ahora puedo ver las calles. ¡Están llenas de gente! Las luces se acercan,
     están sobre mí. Me envuelven..."
     El mensaje se detuvo abruptamente. El cablegrama desde Xebico estaba
     muerto. Bajo mis ojos en el angosto círculo de luz verdecina de la
     lámpara, se detuvo la impresión, en el medio de la página.
     La estancia se llenó con una solemne quietud, un silencio vagamente
     impresionante, potente.
     Miré a Morgan. Sus manos habían caído fríamente a sus costados, mientras
     su cuerpo estaba peculiarmente encorvado. Moví la lámpara, para iluminar
     su rostro. Sus ojos estaban fijos.
     Con un súbito presentimiento, di un paso a su lado y llamé a Chicago a
     través del cablegrama. Luego de un segundo, respondió.
     ¿Por qué? Había algo malo ahí. Chicago estaba reportando que el cable Dos
     no había sido utilizado en ningún momento de la noche.
     - ¡Morgan! - grité - ¡Morgan! Despierta, no era verdad. Alguien nos estuvo
     embaucando. Porque... - en mi ímpetu lo aferré del hombro.
     Su cuerpo estaba muy frío. Morgan había estado muerto durante cuatro
     horas. ¿Pudo ser que su mente sensitiva y dedos automáticos habían
     continuado grabando impresiones luego del fin?
     Nunca lo sabré, ya que nunca más volví a trabajar en el turno nocturno.
     Busqué en un atlas mundial y nunca encontré ninguna ciudad con el nombre
     Xebico. Lo que fuera que mató a John Morgan seguirá siendo un misterio.